Una alternativa a los rayos X
Los físicos del CERN, el centro europeo de Física de Partículas en Suiza, han empezado a experimentar con antimateria hecha de pares de protones con carga negativa, y los resultados son prometedores. Los rayos X de las terapias convencionales queman a través del cuerpo, incrementando los riesgos de cáncer en el tejido sano. Los protones y la antimateria, en cambio, pueden ser afinados para soltar la mayor parte de su energía justo en el lugar del tumor, dañando menos células adyacentes de esta manera.
Stan Jordan, congresista de Florida, recibió terapia de protones para un cáncer de próstata avanzado. Jordan destaca que la parte de la terapia que incluía rayos duró menos de dos minutos y que no experimentó náuseas ni quemaduras por radiación.
Control de la energía liberada
Al cambiar la velocidad de los protones, los médicos pueden controlar cuándo liberar la energía. Los protones más rápidos pueden detonarse a mayor profundidad en el cuerpo del paciente, mientras que los protones más lentos sólo atacan a los tumores que están justo debajo de la piel.
La energía liberada por un rayo de protones, aunque no es necesariamente mayor que la de un rayo X, es mucho más precisa y manejable. La clave está en que la mayor parte del rayo se enfoca en el tumor y evita el contacto con los tejidos circundantes.
Un tratamiento caro y escaso
Las instalaciones para el tratamiento contienen un acelerador que encauza los protones hacia el ciclotrón, que acelera los protones a niveles más altos de energía. Lamentablemente, cada instalación cuesta más de 74 millones de euros, así que sólo hay cinco en los Estados Unidos, limitando el tratamiento a los casos más graves.
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