Max Whisson está aplicando todo su esfuerzo y conocimientos para obtener agua a partir de la humedad transportada por el viento. Esta podría ser la solución a la escasez de agua potable en muchas zonas del globo. En un mundo donde el cambio climático comienza a sentirse cada vez con más intensidad, hay recursos que en algún momento parecieron infinitos, pero que ya resulta evidente que no lo son. Tal es el caso del agua potable.
Una respuesta al problema del agua potable
Whisson se preguntó si habría algún tema más urgente que la muerte de los ríos, el vaciamiento de las represas, o la desaparición de las napas subterráneas de agua potable. Y decidió que no lo había.
Pero en lugar de apuntar como todo el mundo a sistemas caros y complejos para potabilizar agua de mar o derretir glaciares y otras capas de hielo, dirigió su mirada al… aire. Puede ser que haya encontrado una manera de terminar nuestra histórica dependencia del agua de lluvia, una fuente cada vez menos fiable. Y eso no es todo.
Cómo aprovechar la humedad del viento
No solo propone extraer agua de la humedad del aire, sino que piensa utilizar como fuente de energía el mismo viento. Hay mucha agua en el aire. Se eleva desde la superficie de los océanos hasta una altura de casi 100 kilómetros. Lo interesante es que hay casi tanta humedad invisible en el aire sobre el Sáhara como en las zonas tropicales.
El agua que se junta debajo de un coche con aire acondicionado, o en la bandeja debajo de un viejo refrigerador son ejemplos de cómo funciona el sistema de Whisson: refrescas el aire y consigues el agua. Y no importa cuánta agua extraigas, porque los océanos la repondrán inmediatamente.
Para evitar el costo de refrigerar el aire, ha recurrido a un sistema patentado, del que no hay demasiados detalles pero que básicamente se parece a un molino de viento, que tiene muchas aspas, cada una tan aerodinámica como un ala de avión.
Una idea simple con aplicaciones prácticas
Como muchos pensarán, se trata de una gran idea, que no podría ser más simple o más obvia. Pero a nadie se le ocurrió antes. Tres o cuatro de estas máquinas en una granja podrían llenar los tanques y los canales, y resistir una sequía.
Un molino de viento pequeño de Whisson en la azotea de una casa suburbana podría proveer toda el agua necesaria para vivir en ella. Uno grande sobre un edificio de oficinas o rascacielos podría independizarlos del abastecimiento de agua de la ciudad.