Según ha trascendido, lo que provocó el cráter y los problemas de salud entre los ciudadanos de la localidad de Carancas, en Puno, habría sido un satélite que contenía un isótopo radioactivo, y no un meteorito como se creyó en un primer momento.

¿Fue un satélite lo que cayó en Carancas?
¿Fue un satélite lo que cayó en Carancas?

La versión de los analistas rusos

En el sitio web del periódico ruso Pravda se publicó una información proveniente de los analistas de la inteligencia militar de ese país, en la que se sostiene que uno de los satélites de espionaje más secretos de los Estados Unidos, el llamado “KH-13”, cuya misión era observar Irán, “fue destruido en su órbita”.

Es bastante habitual, sobre todo para los satélites militares secretos, que una vez que han alcanzado el límite de su vida útil, sean detonados en órbita. Pero esta vez, siempre según el informe de los rusos, algo falló: “el generador de poder del satélite que contenía un isótopo radioactivo P-238 no fue destruido, y reingresó a la tierra estrellándose en una región remota de Perú, donde se reportaron cientos de personas enfermas por la radiación”, dicen los analistas rusos.

Las dudas sobre el meteorito

Los expertos consultados por el Pravda sostienen que los rumores “sobre la caída de un meteorito son inexactos, dado que para que se produjera un cráter de 30 metros debido al impacto de un meteorito, éste debía haberse estrellado con tanta energía como un arma nuclear de un kilotón, lo que hubiera sido registrado por las estaciones sísmicas alrededor del mundo”, dijeron.

La opinión de los científicos peruanos

Por su parte, los científicos peruanos sostenían hasta ayer que se trataba de un meteorito y que el impacto fue registrado en los sismógrafos. Además habrían “detectado hierro en la composición del objeto estrellado. “Su choque contra la tierra fue sentido por la red sísmica nacional, tras producir un breve sismo de magnitud 1.5, lo que equivale a una explosión de 4.9 toneladas de dinamita”, comentaron.

Las acusaciones de los analistas

Según los rusos, que tienen décadas de experiencia en el espionaje y los métodos empleados, “lo más increíble es que fueron los mismos estadounidenses lo que destruyeron el satélite”. Según ellos, el incidente forma parte de una intriga internacional que involucra los planes de Estados Unidos para atacar Irán, intentando envolver a todos los países de Medio Oriente en una guerra total. La destrucción del satélite estaría relacionada, de acuerdo con los analistas de la inteligencia militar rusa, con “una facción significativa y de alto rango de militares americanos que se oponen a la guerra”.

Seguramente, en los próximos días tendremos la confirmación, pruebas incluidas, de qué tipo de objeto fue el causante de este misterioso evento.

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