Cuando vemos por primera vez la belleza de las criaturas de Theo Jansen desplazándose por la arena, descubrimos de inmediato que el trabajo de este ingeniero, científico y artista tiene algo muy especial. Hemos publicado muchos artículos sobre robots, casi todos referidos a robots basados en la electrónica (aunque hubo uno impulsado por vapor). El que le mostramos hoy está construido básicamente con cañas y no tiene ni un solo circuito electrónico.
https://www.youtube.com/embed/xdyb80yvjGELas bestias de la playa
A pesar de que el holandés Theo Jansen ha dedicado sus últimos 15 años completamente a crear una nueva forma de vida, solo se ha convertido en un artista masivo en los últimos dos o tres. Sus increíbles “Strandbeest” (bestias de la playa) parecen seres orgánicos, y no es difícil confundirlos desde lejos con inmensos insectos o esqueletos de alguna raza extraterrestre. Sin embargo, son máquinas simples pero muy ingeniosas, hechas a partir de materiales obtenidos de la sociedad actual: tubos de plástico flexible, cinta adhesiva, botellas plásticas.
Lo más llamativo es que Jansen no utiliza motores, sensores ni ninguna otra clase de tecnología avanzada para que sus criaturas cobren vida. Se mueven gracias a la fuerza del viento y a la arena mojada que abunda en las costas holandesas.
En la última década del siglo pasado, su obra pudo parecer tosca, en comparación con el boom de criaturas electrónicas que realizaban sus pares en el campo del arte robótico. Hoy, en una época marcada por el cambio climático y la búsqueda de energías limpias y renovables, sus estrategias de diseño resultan más relevantes que nunca. Esto explica por qué su obra ha permanecido en la oscuridad durante más de una década y solo recientemente ha sido redescubierta por la comunidad artística internacional.
Evolución darwiniana
Las Strandbeest de Jansen nacen como una simulación en un ordenador, como formas de vida artificial compitiendo entre sí. Jansen las construye tridimensionalmente utilizando básicamente tubos flexibles y ligeros, hilos de nylon y cinta adhesiva. Cada nueva “generación” de criaturas toma lo más eficiente de la anterior y lo incorpora, en una forma de evolución darwiniana. A través de este proceso, las criaturas se vuelven cada vez más capaces y desarrollan nuevas “habilidades”. Una de ellas, a la que Jansen llama “Animaris Sabulosa”, hunde su nariz en la arena para anclarse si el viento es demasiado fuerte para permanecer en pie.
La séptima generación
Actualmente Jansen trabaja en la séptima generación de criaturas de la playa. Sus últimas creaciones tienen capacidad para transportar pasajeros en su interior y pesan hasta dos toneladas, como el “Animaris Rhinozeros” que ilustra este artículo. Es manejado por una sola persona y posee un ingenioso sistema de impulsión basado en aire comprimido almacenado en botellas de refrescos.
Jansen es un artista que, tras abandonar sus estudios de física, comenzó su carrera como pintor en los años 70. Más tarde se interesó en áreas como la aeronáutica y la robótica. Ha construido incluso una “máquina de pintar”, un robot que traza graffitis sobre una pared.
El sueño de Jansen
Su sueño es que algún día sus Strandbeest puedan evolucionar sin su intervención y continúen sus vidas como cualquier otro organismo, sometidas a los ciclos de la naturaleza.
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