Según uno de los investigadores más importantes en el campo de la IA, el punto en que una inteligencia artificial alcance a la humana está cerca: a solo 15 años de distancia.

La inteligencia artificial pronto superará a la humana
La inteligencia artificial pronto superará a la humana.

Vernor Vinge, a los 62 años, puede considerarse uno de los pioneros en la inteligencia artificial, lo que da una idea de la corta vida que tiene esta rama de la ciencia. En una entrevista reciente advirtió sobre los riesgos y oportunidades que una inteligencia artificial electrónica puede ofrecer a la humanidad.

Actualmente, Vinge es un profesor universitario jubilado. Ha enseñado matemáticas e informática y es, por cierto, un excelente autor de ciencia ficción.

Es muy conocido por su manifiesto publicado en 1993 sobre lo que él llama la “singularidad tecnológica”, es decir, el punto en que la inteligencia artificial alcanzará el grado de desarrollo de la inteligencia humana.

14 años después, Vinge sigue creyendo en esa posibilidad y arriesga como fecha probable algún momento de la década que comienza en 2020.

De Deep Blue a la inteligencia flexible

Hace ya 10 años, en mayo de 1997, Deep Blue le ganó una partida de ajedrez a un oponente humano. Esto no tendría nada de particular si el humano no hubiese sido el campeón Gary Kasparov.

A primera vista, podría pensarse que Deep Blue es una súper IA (Inteligencia Artificial). Pero Vinge no opina lo mismo. Deep Blue es un ejemplo de fuerza bruta aplicada a resolver un problema concreto, a base de hacer millones de pruebas y seleccionar la mejor alternativa posible.

La máquina de IBM sería incapaz de, por ejemplo, distinguir a un humano de otro, algo que hasta un niño puede hacer.

La IA que menciona Vinge en su escrito de 1993 es una más flexible, que no está enfocada en un problema en particular, sino que, como hace su contrapartida orgánica, pueda brillar en cada dimensión intelectual y creativa.

Los motores de la singularidad

Vinge supone que esta singularidad puede alcanzarse tan pronto gracias a los avances en el hardware, cada vez más poderoso y barato; al software, con algoritmos genéticos sumamente eficientes; y, sobre todo, a Internet, que puede servir de vínculo a muchas “inteligencias” menores desperdigadas a lo largo de la Tierra, que mediante la red pueden aportar su “granito de arena” a la inteligencia total.

La aparición de una IA de esta magnitud provocaría cambios muy espectaculares en nuestro mundo físico, gracias a los avances de la robótica.

La carrera entre la biología y el hardware

En cuanto a la posibilidad de realizar modificaciones en nuestros genes para proporcionar a nuestros descendientes un coeficiente intelectual más alto, de forma que la inteligencia humana esté por delante de la IA, Vinge se muestra escéptico: “No creo que a largo plazo la biología puede competir con el hardware”.

Quizás la mejor estrategia de supervivencia como raza sea tomar algo de ambos mundos. La biología es fuerte en algunos aspectos como la reproducción, y el hardware es mejor en cosas como manipulación de datos y manejo de información. ¿Serán nuestros descendientes una mezcla de ambas cosas?