El agua está compuesta por oxígeno e hidrógeno. Entonces, ¿no podemos usar ese oxígeno para respirar bajo su superficie? Debería ser posible; al fin y al cabo, James Bond alguna vez lo hizo. Quizás el israelí Alon Bodner se inspiró en James para inventar “Like a Fish”.

Todos hemos fantaseado con volar como pájaros o nadar como peces, sin límites impuestos por la autonomía de nuestro tanque de oxígeno. Afortunadamente, hay gente muy inteligente capaz de pasar de las simples fantasías a la realidad, como el investigador y buzo profesional israelí Alon Bodner, quien desarrolló un sistema de respiración bajo el agua llamado “Like a Fish” (literalmente, “como un pez”), que extrae el oxígeno directamente del agua marina.

Like a Fish, o “como respirar bajo el agua”
Alan Bodner, el inventor.

Cómo funciona

El prototipo se asemeja en su funcionamiento a un pulmón artificial a batería. Trabaja con una centrifugadora de alta velocidad y, gracias a la Ley de Henry, el aparato es capaz de reducir la presión mediante la centrifugadora para extraer el oxígeno del agua salada. La batería es la encargada de activar un motor que bombea agua hacia el separador de aire.

Like a Fish, o “como respirar bajo el agua”
Esquema de funcionamiento de “Like a fish”.

La Ley de Henry

La Ley de Henry fue formulada en 1803 por William Henry, y dice que “a temperatura constante, la cantidad de gas disuelta en un líquido es directamente proporcional a la presión parcial que ejerce ese gas sobre el líquido”.

Like a Fish, o “como respirar bajo el agua”
Like a Fish, o “como respirar bajo el agua”

Limitaciones y futuro

Ahora el buzo ya no depende del tamaño del tanque de oxígeno, aunque sí de la capacidad de la batería que provee la electricidad a su “respirador”. Su creador planea fabricar ese aparato lo suficientemente pequeño como para que sea posible integrarlo en el traje del buzo.

Por supuesto, no todas son rosas: entre los inconvenientes que presenta, el más importante es el asociado al uso de un tanque de aire comprimido bajo el agua, que altera el balance del buzo en el agua.

Si Like a Fish resulta tan efectivo como Alon cree, modificará radicalmente la exploración científica y la experiencia de los usuarios ocasionales de estos equipos. Lo único que continuará siendo un obstáculo es la presión ejercida por el agua a medida que se gana en profundidad.

Realmente, es una lástima que no tengamos ya uno de estos “juguetes” para disfrutar del verano. Desde aquí alentamos a Alon, deseando que tenga éxito y el próximo año ya podamos disfrutar de su invento. ¿Te apuntas con uno?

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