Toda una nueva fauna ha surgido de la popularización de Internet. Movimientos como el blogging, el Open Source o el P2P han ayudado a los internautas a distribuir casi sin costo (e incluso de forma gratuita) sus ideas, creaciones, productos o sueños. Todo un nuevo sistema de distribución que ha hecho eclosión en los últimos años.
Un verdadero ejército de amateurs ha tomado el toro por las astas, generando no solo una nueva cultura basada en el intercambio libre de información, sino también las tecnologías necesarias para que tal cosa sea posible. En muchos casos han nacido como productos libres, plagados de problemas y con una interfaz espartana, pero el apoyo de la comunidad, también de forma desinteresada, los ha transformado en alternativas que nada tienen que envidiar a los productos desarrollados por las grandes multinacionales.
¿Qué son los Prosumers?
Y no solo están cambiando las reglas de juego del desarrollo de tecnologías o software, sino que van más allá: cambian incluso las reglas de juego entre consumidores y proveedores de contenido. Tradicionalmente, un grupo de personas (los productores) producía el contenido que el resto (los consumidores) “compraba” en forma de diarios, revistas, programas de radio o TV. Hoy, con la aparición de los blogs, una forma muy sencilla de tener un espacio propio en la red, cualquier “consumidor” de contenidos puede a la vez ser “productor” de material que otro puede consumir. Esto da lugar a un nuevo tipo de perfil: el “prosumidor” (o prosumer, según el término en inglés).
El término no es nuevo: fue creado por Alvin Toffler y publicado en la maravillosa obra de los setenta llamada “La Tercera Ola”. En la actualidad, el término define tanto al consumidor que utiliza la tecnología como un pasatiempo, pero a un nivel que nada tiene que envidiar a los profesionales, como a esos usuarios que se identifican de tal manera con una marca o idea que se convierten en verdaderos canales de comunicación humanos.
El perfil de un prosumer no es el de un joven ambicioso que a fines de los noventa se subía a la ola “.COM” para llenarse de dinero, sino que se trata de alguien que solo pretende difundir sus ideas, sus creencias o lo que considera importante. A lo sumo, gana un pequeño monto de dinero gracias a iniciativas como AdSense, que le paga unos centavos cada vez que muestra un anuncio determinado en su blog.
Un ejemplo clásico de la labor desinteresada de los prosumers son las redes de intercambio de archivos entre pares, conocidas como redes “P2P”. Si bien deben su fama en gran parte a las cruzadas de las discográficas o distribuidoras de cine que protestan por la facilidad que brindan estas redes a la distribución de contenidos protegidos por copyright, también es cierto que permiten (como en el caso de Byte Tornado) la distribución de audio, música y programación televisiva sin emplear satélites, cable o antenas.
Skype, una alternativa plenamente funcional a la telefonía de toda la vida, no es el resultado del trabajo de Microsoft u otra empresa gigantesca, sino que ha surgido prácticamente “de la nada”. Por supuesto, este tipo de iniciativas no es precisamente del agrado de los ejecutivos de los imperios multimedia. Y ni hablar de la verdadera explosión de contenidos que ha significado YouTube, gracias a la posibilidad que brinda a cualquiera de tener una audiencia potencial de millones de espectadores. El lema es “¿Tienes algo interesante que decir o mostrar? ¡Ponlo en Youtube!”
Como resultado de la colaboración desinteresada de estas personas, exentas de las limitaciones impuestas por las políticas internas de una empresa o de un estado, se desarrollan productos en los que el nivel de innovación suele sobrepasar al de los tradicionales.
Desde el punto de vista publicitario, también son una revolución. El “boca en boca” que se produce en forma natural entre los prosumers es tan o más efectivo que cualquier campaña publicitaria (cara) que pueda pagar una gran empresa. ¿Quién compraría una cámara digital que tiene un buen anuncio publicitario pero en todos los blogs se muestran las malas experiencias que miles de prosumers han tenido con ella?
¿Cómo identificar un prosumidor?
La forma de identificar a un “prosumidor” de un internauta común y corriente es muy simple. Un prosumer seguramente será experimentador, gustará de las innovaciones, comentará con otros sus experiencias con productos y servicios, difícilmente confiará ciegamente en lo que lea en un medio y se mostrará interesado tanto por el presente como por el futuro, a la vez que forma parte de la cultura.
Los prosumers crean su propio estilo de vida, sin necesidad de seguir a un gurú. Detestan los estereotipos. A pesar de estar atentos a los bajos precios de algunos productos, no dudan en pagar algo más si su compra incluye calidad y servicio. En general, tienen una alta autoestima y se preocupan por su salud. No son esclavos de las marcas y gustan de hacer cosas por sí mismos.
El poder que tradicionalmente descansaba sobre unos pocos medios de comunicación ahora está en manos de periodistas improvisados (los bloggers), que van demostrando poco a poco que no es necesario poseer un medio de prensa para hacerse oír. Sus compañeros de aventuras, los podcasters, están haciendo lo mismo en el ámbito de las transmisiones de audio, creando shows de calidad y poniéndolos online.
Extrañamente, los directivos de muchas grandes cadenas aún no son capaces de entender el cambio que se está produciendo. Para ellos, el fenómeno de los prosumers no es más que una moda, y los prosumers nada pueden hacer para competir contra las grandes y serias corporaciones.
Sin embargo, esta tendencia puede producir un cambio importante en la sociedad, transformándola en algo muy diferente a lo que conocemos. La tecnología, brindándonos acceso a los datos (léase Internet) de forma prácticamente gratuita, y la transformación de prácticamente cada internauta en un prosumer (mediante blogs, intercambios P2P, etc.) puede, por ejemplo, llevar a un candidato político al poder o, por el contrario, encargarse de sacar a un funcionario de su puesto. Esto era algo que solo estaba al alcance de los multimedios más importantes y poderosos.
Quizás habría que estar más atento al cambio cultural que se está produciendo, de manera que no nos tome por sorpresa. Es muy probable que estés leyendo este artículo en un ordenador conectado a Internet y que, seguramente, quizás de forma inconsciente, seas tú mismo un prosumer. Ahora que lo sabes, estate atento: el cambio está a la vuelta de la esquina.