Una infección parasitaria puede producir esquizofrenia, hacer que choques el auto o determinar el sexo de tus hijos.
Hace cinco años, zoólogos de la Universidad de Oxford demostraron cómo el parásito conocido como Toxoplasma gondii puede alterar la química del cerebro de las ratas y las hace más torpes para evitar a los gatos. De esta manera, las ratas terminan muertas y el parásito llega al gato, el único animal que permite el ciclo reproductivo completo del parásito.
La toxoplasmosis en los humanos
Este parásito también puede vivir en las células cerebrales de cientos de especies, incluidas más de 60 millones de americanos, que no presentan síntomas de tal infección. Algunos estudios de años anteriores sugieren que las infecciones por toxoplasmosis en humanos pueden causar cambios de comportamiento, algunos fácilmente confundibles con la esquizofrenia.
El biólogo Lafferty ha encontrado un alto índice de correspondencia entre la toxoplasmosis y las neurosis, sugiriendo que este tipo de infecciones puede cambiar literalmente la cultura de un país. Lafferty analizó a pacientes de 39 países.
El sexo de los hijos
Jaroslav Flegr, parasitólogo de Praga, encontró que el Toxoplasma gondii puede alterar la relación entre el número de machos y hembras que nacen. Esta relación, que es de 104/100 a favor de los varones, se altera hasta un sorprendente 206/100 cuando los padres están infectados. El estudio se hizo sobre 1800 bebés nacidos entre 1996 y 2004.
Se desconocen los mecanismos que hacen que esto ocurra, pero se supone que los anticuerpos generados de forma natural para intentar eliminar al parásito tienen algunos “efectos colaterales” en el huésped. Si es capaz de alterar nuestra cultura, no es extraño pensar que el parásito pueda a largo plazo alterar los genes de nuestro genoma.
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