Una posible solución al calentamiento global
Buenas noticias: si fuésemos capaces de reflejar parte de la radiación solar hacia el espacio, podríamos compensar el calor generado por el “efecto invernadero” que está provocando el cambio climático. Pero ¿está nuestra tecnología preparada para una obra semejante? En NeoTeo, la respuesta. Si fuésemos capaces de evitar parte de la energía solar que llega a la Tierra, tendríamos resuelto uno de los problemas más graves que amenazan a la humanidad: el calentamiento global.
Algún tipo de escudo protector podría reflejar algo de la radiación solar nuevamente al espacio, permitiendo que las temperaturas medias de la atmósfera bajen en un plazo menor a una década. Los investigadores dicen que este tipo de solución es una de las más viables y rápidas para paliar el cambio climático.
No es una sombrilla espacial
Si estás imaginando una sombrilla gigante interpuesta entre el Sol y la Tierra, estás equivocado. Nuestra tecnología no permite aún desplegar una estructura semejante en el espacio. Sin embargo, hay una forma más sencilla de evitar que la luz del Sol llegue a la Tierra. La respuesta está en la atmósfera y en las partículas que esta tiene en suspensión.
La lección de los volcanes
El tipo de protección propuesto está inspirado en el efecto que producen en el clima las grandes erupciones volcánicas, que envían miles de toneladas de partículas del subsuelo a la estratosfera. Allí, estas partículas reflejan parte de la radiación solar de vuelta al espacio, reduciendo la cantidad de calor que alcanza la atmósfera y, con ello, el efecto invernadero.
Los riesgos de la dosis
El hecho de que una solución de este tipo tenga un efecto tan inmediato en el clima significa que solo debe emplearse como único recurso: si nos pasamos con la “dosis”, podemos terminar con una era glacial, fruto de un “invierno nuclear” provocado a propósito.
Así funcionaría el escudo
Los investigadores quieren inyectar en la atmósfera algún tipo de aerosol que sea reflectante a la frecuencia de la luz infrarroja o visible. Ken Caldeira y Damon Matthews, de Canadá, han realizado modelos informáticos que simulan el efecto de un escudo solar de este tipo en la atmósfera. Sus modelos simularon un protector desplegado de forma gradual que compensaría el efecto invernadero de las concentraciones de dióxido de carbono. Para cuando los niveles del CO2 sean el doble de los existentes en las eras preindustriales (al final del siglo XXI), el aerosol debería bloquear el 8% de la radiación del Sol.
Una dependencia peligrosa
Los investigadores dicen que un protector de sulfuro podría actuar muy rápidamente, bajando la temperatura en pocos años. Debería inyectarse de forma continua, ya que el CO2 seguirá en la atmósfera, y si el escudo desaparece, la temperatura se elevaría en pocos días.
Ken aclara que “si tienes el escudo allí arriba y te falla, o, por ejemplo, los republicanos pierden una elección y entonces los demócratas deciden quitarlo, estaremos en problemas”. Más allá del toque humorístico, es evidente que tendríamos una dependencia total de la eficacia del escudo. Por supuesto, ¡el no tener escudo en absoluto es aún peor!
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